"YO TAMBIÉN ODIO A LOS JUDÍOS".
lunes, 17 de mayo de 2010
CONTRA EL ANTISEMITISMO
"YO TAMBIÉN ODIO A LOS JUDÍOS".
domingo, 20 de diciembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
Visitas en caída libre

El blog se renueva muy poco, sin ningún tipo de periodicidad, generalmente con contenidos repetidos de nuestros blogs personales, y nadie hace comentarios, ni siquiera nosotros. Cada uno de nosotros sube entradas de lo que tiene ganas, con lo cual el blog no tiene una identidad que se diferencie de la mera suma de las partes. Ello pues la suma no tiene ningún valor agregado.
Por favor, no malinterpreten mi crítica —que, por supuesto, me incluye—, pero creo que estamos desperdiciando un valioso espacio que tenemos gracias a los continuos esfuerzos de los creadores.
No se me ocurren muchas ideas, pero aquí va una.
Deberíamso elegir un tema por mes u otro plazo periódico, y entablar una discusión entre todos los colectiveros a través de las entradas, no de los comentarios. Las entradas deben ser originales y periódicas. Se podría proponer un moderador para cada tema, y también incluir entradas originales de otras figuras conocidas de los distintos contactos que tenemos nosotros.
No sé, es una idea. Saludos,
AB
jueves, 29 de octubre de 2009
Contra los abogados que dan clase
domingo, 4 de octubre de 2009
Gracias a la vida por Mercedes Sosa
TODOS LA EXTRAÑAREMOS
sábado, 1 de agosto de 2009
Mensaje de los cuatrillizos de "No Hay Derecho"
de ecologismo explícito
¡Un gran abrazo para todos!
Cuatri1, Cuatri2, Cuatri3 y Cuatri4
(para quienes no conocen a los cuatrillizos, ver aquí)
jueves, 30 de abril de 2009
Maldito cuestionario: prueba piloto
Alberto Bovino
El porqué es complejo: es una carrera que incluye y conecta un montón de otras disciplinas, ciencias o saberes por las que tenía mucho interés (desde las teorías de la argumentación, hasta la sociología, criminología, lógica, economía, y un largo etc.) y tiene mucho que ver con mi forma de ser (investigador, curioso, algo racional y decididamente dedicado). Creí que si esa carrera era lo que yo imaginaba, iba a estar genial.
Eso me lleva a la tercer parte de la pregunta: sí hay diferencias. La carrera es mucho mejor de lo que creí en algunas cosas, y me cacheteó feo en otras. Lo lindo: estudiar, saber y aprender; la necesidad de dedicarle tiempo y pasión para lograr un objetivo digno respecto de un saber que me dí cuenta que me gustaba más de lo que imaginaba. Lo malo, por un lado la forma de enseñar y de transmitir por parte de los abogados que dan clase, la dificultad para encontrar verdaderos profesores y —por otro lado— cierta dificultad (pero no imposibilidad) de encontrar personas con las que compartir el grado de dedicación o pasión que uno le pone.
Sí creo que, en lo que respecta la universidad que a mí me toca vivir, es que debería replantearse dos cosas. Dos genéricas y otra específica del área de derecho.
Genéricas:
a) una conexión más directa con la sociedad, una devolución de “algo” (no importa qué, cada disciplina sabrá qué hacer) para con la sociedad. Que haya una devolución, por mínima que sea, para con la gente; y
b) Que se pugne por una conciencia moral —no por medio de la propaganda, sino por medio de una discusión racional, por seguir a Nino— sobre la situación de “fortuna” con la que cuenta el estudiante universitario. Fortuna en el sentido de suerte, de posibilidad, de gracia. Doña rosa le tributa al estado, y gracias a eso yo estudio gratis. Pero tal vez el hijo de Doña Rosa no puede estudiar, tiene que trabajar. Cada persona que entre a una universidad pública tiene que saber que no todos tuvieron la misma oportunidad y fortuna y que eso, per se, es injusto. Esta conciencia la tuve cuando leí el primer capítulo de “El aprendizaje del aprendizaje” de Juan Ramón Capella. Lo haría de lectura obligatoria para todo ingresante.
En cuanto a las facultades de derecho, replantearía todo el sistema educativo, formas de enseñanza, y perfil de egresado deseado. Le quitaría el título de “ABOGACÍA” por licenciatura en derecho o símil. Que la carrera reciba a personas que van a trabajar de abogados, de notarios, de consultores, de jueces, de relatores, de mediadores, de profesores, de todo.
Me da la sensación de que grandes mentes del derecho constitucional se han ido a la tumba sin firmar una sentencia. Nombres que todos conocemos. Capaz buscaría por ese lado.
miércoles, 29 de abril de 2009
Exploradores de cavernas - Final
LOS VOTOS DE LOS JUECES NO SON LO RELEVANTE, LO IMPORTANTE ES EL PROCEDIMIENTO
sábado, 25 de abril de 2009
LOS EXPLORADORES DE CAVERNA - PARTE II
Dedicado a mi amigo Roberto Gargarella
Cierto, muy cierto, el jurado, en este caso, ayudado por nuestro querido colega abogado, resignó su poder y con él, todo el sentido de la institución, y vean ustedes el bolonqui que se armó. Es precisamente, la ausencia del jurado, la que nos habla de él, de su poder, de su deber y de cómo debe ser su integración.No caemos en anacronismo si sometemos a las reglas y valores de nuestro presente a los hechos contados por los ministros que integraban la Suprema Corte de Newgarth en 4300 —optimista Fuller, ¿no?—.
Cómo adelantamos, la presencia del abogado en el jurado es lo que determina la propuesta del engendro del "veredicto especial" (o "no veredicto"), sumado a la decisión previa de un fiscal —también abogado, asumimos— un tanto falto de entrenamiento en eso del uso de la discreción para investigar y perseguir.
En un Seminario en Vaquerías —que hicimos con Ferrajoli y con Roxin unas veinte personas, casi todas de la cátedra de Julio Maier—, cuando Roxin justificaba un caso absurdo en el cual alguien había terminado condenado por el hecho de un tercero, todo muy bien adornado con la teoría de la imputación objetiva, Ferrajoli tímidamente preguntó: "¿Y a quién se le ocurrió procesarlo?". Creo que fue la única pregunta sensata que hicimos en toda la mañana, y lo más preocupante fue que no tuvo respuesta.
Veamos ahora las consecuencias de la decisión del jurado presidido por un abogado: el jurado abdica de su poder de erigirse en la última valla de protección entre los imputados y el poder penal del Estado. ¿Y de qué manera? ¿Tildándose?, así le trasladan su deber como doce ciudadanos a otros doce ciudadanos. Pues no, lo hace de la peor manera posible, Abdican de su poder y se lo ceden voluntarimente a aquél a quien es el único al que no se lo pueden ceder, esto es, el juez de distrito que necesita la autorización de ese grupo de doce ciudadanos sin la cual no puede imponer una pena. En ese momento, el sistema se hizo trizas.
Pero Fuller sigue su relato, como si nada de esto hubiera pasado...
CONTINUARÁ...
LOS EXPLORADORES DE CAVERNA - PARTE I
Dedicado a mi amigo Gustavo Arballo
(publicado previamente en No Hay Derecho)
En dos ocasiones previas (ver aquí y aquí) nos hemos ocupado del maravilloso libro de Fuller, El caso de los exploradores de cavernas. Una de las preguntas que nos hicimos fue “¿De qué trata esta obra?”. En ese momento dije que mi primera respuesta habría sido “de las teorías de la pena, por supuesto”. Y que quince segundos después me habría dado cuenta de lo simplista de mi respuesta.
Lo cierto es, como quedó demostrado con varias respuestas recibidas a ese interrogante que aún debemos ocuparnos de sistematizar para incluirlas en un post, trata de eso y de muchas más cuestiones. Hoy yo contestaría que sí, que es cierto que trata de varias cuestiones, pero que antes que nada trata de cuestiones procesales. Es más, hasta me animaría a decir que, principalmente, se trata de una encendida defensa del juicio por jurados. Con esto no estoy afirmando que eso es lo que Fuller quiso hacer, sino lo que Fuller hizo.
Veamos los datos relevantes del caso que nos permiten hacer esta afirmación:
“En el juicio oral, una vez concluida la prueba testimonial, el portavoz del jurado, de profesión abogado, preguntó al juez si el jurado no podría emitir un ‘veredicto especial’, dejando al juez la determinación de la culpabilidad de los reos… Sobre la base de tal veredicto el juez decidió que los acusados eran culpables… En consecuencia, los sentenció a ser ahorcados… Disuelto el jurado, sus miembros suscribieron una comunicación al jefe del Poder Ejecutivo, peticionándole que conmutara la pena de muerte por la de seis meses de prisión. El juez dirigió una comunicación similar al Poder Ejecutivo” (voto del Presidente Truepenny).
Para complicar las cosas aún más, uno de los cinco ministros dice que “siente tener que anunciar un paso que, creo, carece de precedentes en la Historia de este Tribunal. Renuncio a participar en la decisión de este caso” (voto del ministro Tatting).
Fuller, quien conocía muy bien el sistema de juicio por jurados estadounidense, no introdujo las irregularidades procesales que señalaremos, y que no son “tecnicismos” ni mucho menos.
En primer término, el “portavoz” del jurado es nada más y nada menos que un ¡abogado! Este dato, en la primera lectura se puede ver como un dato exótico y llamativo que origina todo el bolonqui (despelote, desmadre, no sé como traducirlo a castellano no-argentino) que viene después. Si Fuller lo ha agregado al principio del relato de la historia procesal del caso, no es porque le resta importancia, sino, por el contrario, porque es un dato clave de la lectura del caso*.
Para que no queden dudas de la relevancia de este “dato anecdótico” debemos señalar dos circunstancias: a) en un jurado clásico como el del caso de los exploradores de cavernas un abogado jamás podría integrar un jurado, tal posibilidad sería absolutamente anti-natura en ese sistema de enjuiciamiento; b) fue el mismo portavoz del jurado quien pidió al juez cambiar las reglas de juego para no cumplir con su obligación cívica; y c) lo que es más importante aún, es posible inferir que fue la presencia de este profesional del derecho la que determinó el exótico “no-veredicto” que emitió el jurado.
En el sistema estadounidense, el jurado sólo tiene tres alternativas:
a) llega por unanimidad, al menos en el sistema federal, a un veredicto de culpabilidad (“Guilty as Charged”);
b) también por unanimidad a un veredicto de “no culpable” (“Not Guilty”);
c) Cuando no pueden llegar a un veredicto en ninguno de los dos sentidos, se produce lo que se denomina un “hung jury” —la expresión más grafica sería “se tildó el jurado”—. El juez puede declarar un mistrial (juicio nulo) y el fiscal tiene la facultad de llevar el caso nuevamente a juicio.
Recordemos que en la obra de Fuller el jurado había solicitado emitir un “veredicto especial” que implicaba:
a) se dejaba al juez la determinación de la culpabilidad del jurado; y
b) en su extenso no-veredicto, el jurado decidió que los hechos habían sido probados y que, si sobre la base de tales hechos los acusados eran culpables, debía condenárselos.
El mundo del revés. Veredicto condenatorio dictado por el juez de distrito por orden y según las instrucciones del jurado. Todo esto hace que el juicio que finalmente llega a la Suprema Corte de Newgarth debería haber planteado la cuestión de la nulidad absoluta de todas las actuaciones posteriores al momento en el cual el portavoz letrado del jurado comenzó a mover sus labios ante el juez de distrito.
Ahora bien, Si esto fuera así, ¿por qué Fuller deja de lado las cuestiones procesales y avanza en las discusiones de fondo? ¿Eso no contradice lo que aquí sostenemos? Estoy seguro de que no.
(*) Insisto, una vez más, que no tengo idea de lo que Fuller quiso escribir, sino que estoy haciendo un ejercicio de interpretación-ficción sobre lo que a mí me parece que Fuller pretendió hacer —o, mejor aún, sobre lo que a mí me habria gustado que Fuller hubiera querido hacer).
sábado, 21 de marzo de 2009
UN GRUPO DE VECINOS
PROPONE ENTRAR EN GUERRA CON LAS TRAVESTIS
Y no estámos usando una metáfora bélica, lo que proponen es una guerra en serio. El volante que reproducimos (haga click en cada una de las páginas para leer en tamaño más grande) fue recibido por debajo de la puerta en la casa de un matrimonio del barrio, y a través de esas personas llegó a nuestro conocimiento.
Los adjetivos no alcanzan para tratar de expresar el contenido del volante escrito por uno o más psicóticos. A continuación reproducimos sólo unos párrafos que dan una idea del tono de la nota. Pero debe ser leída entera para captar la magnitud del odio, de la crueldad y del prejuicio de quienes la escribieron.
"... la mayoría de estos hombres vestidos de mujer, son del interior, o de alguna villa, y cuando empiezan a trabajar en la calle, terminan en algún hotel de constitución, donde son vecinos de más malandras".
"Somos un grupo de vecinos anónimos, que se decidió definitivamente a entrar en guerra con estos hombres vestidos de mujer.
Vamos a trabajar en forma anónima y desvinculada, como lo hace el terrorismo, es decir, no tenemos que juntarnos, ni discutir nada, solo tenemos un objetivo en común que es, eliminar, a estos travestis de nuestro barrio, para hacerlo, todo tipo de agresión hacia ellos es válida, cuanto más violenta más miedo les va a causar...
Si agredimos desde nuestras terrazas, balcones, ventanas, con huevos, piedras, botellas... para los que tengan algún arma no declarada, que luego tiene que ser escondida o desaparecer, un tiro en las piernas no los va a matar y le va a doler..."
jueves, 29 de enero de 2009
DE LA VERDADERA "NO HAY DERECHO"
Por Xavier BERMÚDEZ
El tema de los jurados populares, de la participación de los súbditos en el Sistema Judicial como algo más que público o acusados, sigue, como pelota con la que nadie
Hay una clara desconfianza por parte de las Autoridades, gubernamentales y judiciales, hacia la jauría de consumidores, o sea, hacia la gente del común ya severamente formada por las funciones a las que se le obliga y engaña, y formada también por la letargosa pedagogía de los Media.
O es como si todavía sospecharan esas autoridades que la labor masificadora y domesticadora ha sido aún lo bastante eficaz, o es que, siendo elementos de la parte más retrógrada del Afán de Dominio, no se acaban de enterar de qué va la cosa.
Los que se enteran más son los profesionales de la Política y el Derecho que reclaman el cumplimiento de las Leyes o del espíritu de las mismas que, dicen, debe llevar a la implantación del jurado de marras. Pringar a la gente en la ejecución de la Justicia (es decir, de la Justicia establecida, pues no hay otra) puede ser uno de esos rudimentos domesticadores que faltan para que ya las masas ofrezcan a los de Arriba toda la confianza.
Es en este estricto sentido en el que los reclamadores de los jurados populares son progresistas: en el sentido de que hacen progresar los mecanismos de integración de la gente por parte del Poder. Es un mecanismo parecido en más de un aspecto al de la multiplicación de las Autonomías, de partidos políticos y de posibilidades de que cada vez más súbditos puedan jugar a la Bolsa o invertir en pisos.
Con todo este parecido, parece sin embargo la práctica de ejecutar Justicia algo mucho más tiznoso. El clamor de esas muchedumbres de presos condenados a depresiones, hacinamiento e infecciones de todo tipo es capaz de provocar todavía el esfuerzo de recordar quién los ha metido ahí y quién y para qué fabrica esos sitios, de recordar a qué y a quién sirven.
Por eso sería de desear que la desconfianza que los más reaccionarios de la Cúpula Estatal tienen hacia los que estamos abajo, estuviera más fundada que la confianza que los progresistas del Aparato Vertical parecen dispuestos a otorgarnos; y que fuera cierto que la mayoría de los avasallados no estamos capacitados para usar la balanza justiciera del Estado con los ojos vendados al hecho de que esa Justicia debe dar razonabilidad y respetabilidad al castigo de una delincuencia que crea el mismo Sistema del que ellas, Justicia y delincuencia, forman parte; al hecho de que no hay Ley desinteresada y de que el interés de la Ley no puede ser el de las gentes.
Ojalá, sí, fuésemos lo bastante imperfectos como para no saber ejercer ese colaboracionsimo para el que algunos demasiado despistados, o demasiado listos, se empeñan en hacernos útiles.
(Artículo publicado originalmente en la Revista “Archipiélago”, 1989, Nº 3, reproducido en la Revista “No Hay Derecho”, 1992, Nº 8, retirada de tapa).
domingo, 19 de octubre de 2008
¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ NO?
Por Alberto Bovino
Una vez estábamos en una reunión de la revista "No Hay Derecho" con varios abogados amigos, y uno de ellos me daba buenas razones para explicarme por qué debíamos tomar o no tomar determinada decisión. Mi amigo Martín Abregú interrumpió a quién
trataba de convencerme y dijo:"¿Para qué das tantas razones? Si Bovino solo se mueve por el capricho y el deseo".
La frase tiene bastante de cierto, pero sí era especialmente cierta en relación de por qué hicimos esa revista. Sacamos doce números y habremos durado unos cinco años. Pero lo hicimos poniendo básicamente nuestro deseo y también nos permitíamos los caprichos. El desgobierno de la revista era absolutamente horizontal. Las decisiones se tomaban por consenso pero sin hacer votaciones ni establecer mayorías. Además, existía el derecho al capricho, que consistía en imponerse sobre una decisión casi unánime sin tener que dar razón alguna. No digo que ésta sea un esquema aplicable a cualquier emprendimiento pero entre nosotros, en ese momento, funcionó muy bien (una breve historia de NHD se puede leer aquí).
Con esto quiero decir que muchas veces —a mí me sucede frecuentemente— hacemos cosas simplemente porque nos da la gana, y no para cambiar el mundo.
Basta que al hacerlo no hagamos daño a otras personas. Por eso creé mi blog "No Hay Derecho". En ese momento pensaba hacer un blog totalmente distinto al que he hecho —bastante indefinible, por cierto—.Y creo que haberlo hecho me ha dado muchas cosas positivas, ha servido para difundir ciertas ideas —especialmente las ajenas— y textos de difícil acceso. He conocido muchas personas buena onda, inteligentes e inquietas.
Por eso también creo que los encuentros —el miniencuentro en Buenos Aires, Beer & Blogs, este blog, el encuentro del año próximo—, siempre son enriquecedores para todos. Y de allí que me haya enganchado con este emprendimiento, y que lo que más me interese son los posts como el de Gaviota, es decir, un post que desde este lugar colectivo reflexione sobre lo que hacemos individualmente.










