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lunes, 23 de julio de 2012
"El unicornio del bosque de las mariposas" mi nueva novela, dedicada al mundo del derecho y la justicia
lunes, 27 de septiembre de 2010
¿ Cómo se creó "Reunión de Blawggers internacionales"? La historia jamás contada
Por estos días se habla de la película sobre los creadores de Facebook, y también quieren hacer una sobre la creación de Google, yo me tomé la molestia de rememorar los comienzos de "Reunión de Bawggers internacionales", tal vez a nosotros nos saquen igualmente película, aquí la ¿verdadera historia?, por lo menos la que está en mi mente imaginada:
"El edificio del Waldorf Astoria se alzaba majestuoso ante nuestra nublada visión, producto de la nieve y el frío. La limosina que nos transpotaba a Gonzalo Ramírez, Carlos Javier Delgado, Mariana Jaramillo, Gaviota Jurídica y a mí, paró como en un ritual funerario con gran pompa y solemnidad. Un empleado de cabello cano y de sombrero de copa, abrió la puerta del automóvil. Gonzalo alisó su smoking con sus manos, mientras que Gaviota Jurídica peinaba nerviosamente su cabellera rubia que se iluminaba con el sol. Mariana Jaramillo limpió, antes de salir, la mejilla de Gonzalo de una inesperada mancha de colorete. Carlos Javier ya estaba en la puerta del hotel. El último en salir fui yo, no sin antes darle una probada a la copa de champagne que dejé en la limosina.
"El edificio del Waldorf Astoria se alzaba majestuoso ante nuestra nublada visión, producto de la nieve y el frío. La limosina que nos transpotaba a Gonzalo Ramírez, Carlos Javier Delgado, Mariana Jaramillo, Gaviota Jurídica y a mí, paró como en un ritual funerario con gran pompa y solemnidad. Un empleado de cabello cano y de sombrero de copa, abrió la puerta del automóvil. Gonzalo alisó su smoking con sus manos, mientras que Gaviota Jurídica peinaba nerviosamente su cabellera rubia que se iluminaba con el sol. Mariana Jaramillo limpió, antes de salir, la mejilla de Gonzalo de una inesperada mancha de colorete. Carlos Javier ya estaba en la puerta del hotel. El último en salir fui yo, no sin antes darle una probada a la copa de champagne que dejé en la limosina.
La reunión había sido fijada para las nueve de la mañana. Adentro, en un salón privado, nos estarían esperando Gustavo Arballo, Francisco Barbosa, Alberto Bovino, Carlos Loarca, David Maetzu, Roberto Fragale, Hebert Joel Campos, Rafa Rubio, y Martín Soto Florián.
El salón Morrison, famoso por sus estatuas de dioses griegos, sería el encargado de vigilar nuestra reunión. El tapete rojo del Waldorf Astoria olía a trigo recién segado, los recuerdos de mi infancia surgieron inmediatamente cuando advertí que mis pies se hundían en los elementos de la alfombra. Dos enormes puertas pintadas de dorado se abrieron segundos antes de que llegáramos.
Allí estaban ellos, también vestidos de smoking, ya probaban el caviar y la champagne. Una inmensa mesa redonda había sido adaptada para la reunión.
Alberto Bovino fumaba un puro, y nos daba la bienvenida: "Los colombianos, estábamos esperándolos con ansiedad, ché".
Roberto Fragale lucía su cola de caballo y un smoking de color verde esmeralda, muy brasileño. Los demás parecían mirarnos con impaciencia, ya que sus Gulf Stream estaban parqueados en el aerpuerto JFK desde hacía varias horas, con la orden de mantener los motores calientes.
Gonzalo, sin más preámbulos, comenzó la reunión: "Gracias a todos por haber venido, estamos preocupados por los últimos acontecimientos, la Organización Wullka ha dado un golpe demoledor, ahora todo está perdido, el Derecho se ha convertido en un negocio de mercachifles".
Los rostros eran adustos, de preocupación.
- ¿Quieres decir que los epicureos por fin han triunfado? - preguntó Francisco Barbosa.
- Me temo que sí - dijo Gonzalo, con una lágrima en los ojos.
-¡ Son unos cerdos! - manifestó Mariana Jaramillo espontáneamente.
Todos admitimos con la cabeza positivamente.
- ¿Y tú Pacho? ¿ Qué piensas de esto? ¿ Luego no eras el experto en sociedades secretas como los templarios, los masones, los del Opus Dei, el Club de Micky Mouse, los Pitufos? - preguntó Carlos Javier, antes de llevarse una galleta con caviar a la boca.
- La Organización Wullka es diferente Carlos Javier, desde los griegos han entronizado en la conciencia del hombre el ánimo mercantilista y materialista, los estoicos no han podido con estos, pero....- una idea se me vino a la cabeza.
- ¡Basura! Simplemente quieren que todos los abogados nos volvamos máquinas, y que no pensemos- dijo Gaviota Jurídica levantándose de la mesa, mostrando su vestido rojo escotado.
- Hay que calmarnos, no podemos mandar nuestro trabajo por la borda, somos los herederos de la razón y de la sensatez, la humanidad confía en nosotros desde hace siglos - dijo Rafa Rubio paseándose con nerviosismo por el salón.
- Yo digo que los confrontemos - manifestó Hebert Joel Campos.
- Yo pienso lo mismo - dijo Carlos Loarca.
- ¿Quieres decir que los epicureos por fin han triunfado? - preguntó Francisco Barbosa.
- Me temo que sí - dijo Gonzalo, con una lágrima en los ojos.
-¡ Son unos cerdos! - manifestó Mariana Jaramillo espontáneamente.
Todos admitimos con la cabeza positivamente.
- ¿Y tú Pacho? ¿ Qué piensas de esto? ¿ Luego no eras el experto en sociedades secretas como los templarios, los masones, los del Opus Dei, el Club de Micky Mouse, los Pitufos? - preguntó Carlos Javier, antes de llevarse una galleta con caviar a la boca.
- La Organización Wullka es diferente Carlos Javier, desde los griegos han entronizado en la conciencia del hombre el ánimo mercantilista y materialista, los estoicos no han podido con estos, pero....- una idea se me vino a la cabeza.
- ¡Basura! Simplemente quieren que todos los abogados nos volvamos máquinas, y que no pensemos- dijo Gaviota Jurídica levantándose de la mesa, mostrando su vestido rojo escotado.
- Hay que calmarnos, no podemos mandar nuestro trabajo por la borda, somos los herederos de la razón y de la sensatez, la humanidad confía en nosotros desde hace siglos - dijo Rafa Rubio paseándose con nerviosismo por el salón.
- Yo digo que los confrontemos - manifestó Hebert Joel Campos.
- Yo pienso lo mismo - dijo Carlos Loarca.
- La confrontación directa no lleva a nada mis queridos amigos.- dijo Gustavo Arballo- Yo pienso que por ser representantes de la razón debemos tomar medidas inteligentes.
- ¿ Cómo cuál mi estimado Gustavo ?- preguntó Martín Soto Florián.
- Tal vez creando un blog jurídico colectivo - advertí de pronto.
La sala quedó en silencio.
- ¿A qué te refieres? - preguntó Gonzalo.
- La creación de un blog jurídico colectivo nos permitiría exponer nuestras ideas de manera ampliada, y el blog jurídico colectivo sería un debate en sí mismo, una estocada para la Organización Wullka.
- Yo por mi parte, lo apruebo - dijo Gonzalo.
- ¿ Espero que no tenga que ver nada con eso de la filantropía ? - dijo Gaviota Jurídica, posando sus ernormes ojos verdes sobre mí.
- Es una buena idea, me adhiero también - dijo Alberto Bovino.
Los demás también asintieron.
- ¿ Y cómo se llamaría ?- pregunto Carlos Javier.
- Reunión de blawggers internacionales - dije, casi que sin pensar.
- Muy bien, entonces pongan a marchar la idea - dijo Hebert Joel Campos.
- Carlos Javier, que sabe de computadores es el indicado para manejarlo tecnológicamente - adviritió Francisco Barbosa.
- Muy bien, queda así entonces, propongo un brindis por los estoicos - Roberto levantó una copa, y la dirijimos a Palas Atenea, la diosa de la Sabiduría, todos teníamos lágrimas en los ojos.
- La humanidad se salvó - dijo David Maetzu.
- La razón, el Derecho, la justicia, eso salvará nuestra sociedad - dijo Alberto Bovino.
- La Organización Wullka fracasará, su epicureismo es obstinado - espetó Gustavo Arballo.
Después de dar una charla de una hora sobre Robert Alexy, Gonzalo Ramírez despidió la reunión, salimos del salón Morrison del Waldorf Astoria con optimismo, una nueva era había empezado.
Alberto Bovino salió en su Ferrari rojo hacia el aeropuerto. Los demás lo hicieron en sendas limosinas y Rolls Royce. Los aviones particulares esperaban ansiosos en el aeropuerto.
- ¿Vienes con nosotros Pacho?- preguntó Gonzalo.
- No, debo ir a Suiza a dar la buena nueva.
- Como quieras - dijo Gonzalo, entró en el automóvil y con una mano agitada en el aire se despidió.
Vi cómo la limosina se perdía por las calles de Nueva York. La Organización Wullka no dejaría las cosas así...
¿Continuará ?"
Nota: Sobra decir que el anterior relato es ficción, los personajes y el blog jurídico colectivo son de verdad.
También publicado en su blog de cuentos.
- ¿ Cómo cuál mi estimado Gustavo ?- preguntó Martín Soto Florián.
- Tal vez creando un blog jurídico colectivo - advertí de pronto.
La sala quedó en silencio.
- ¿A qué te refieres? - preguntó Gonzalo.
- La creación de un blog jurídico colectivo nos permitiría exponer nuestras ideas de manera ampliada, y el blog jurídico colectivo sería un debate en sí mismo, una estocada para la Organización Wullka.
- Yo por mi parte, lo apruebo - dijo Gonzalo.
- ¿ Espero que no tenga que ver nada con eso de la filantropía ? - dijo Gaviota Jurídica, posando sus ernormes ojos verdes sobre mí.
- Es una buena idea, me adhiero también - dijo Alberto Bovino.
Los demás también asintieron.
- ¿ Y cómo se llamaría ?- pregunto Carlos Javier.
- Reunión de blawggers internacionales - dije, casi que sin pensar.
- Muy bien, entonces pongan a marchar la idea - dijo Hebert Joel Campos.
- Carlos Javier, que sabe de computadores es el indicado para manejarlo tecnológicamente - adviritió Francisco Barbosa.
- Muy bien, queda así entonces, propongo un brindis por los estoicos - Roberto levantó una copa, y la dirijimos a Palas Atenea, la diosa de la Sabiduría, todos teníamos lágrimas en los ojos.
- La humanidad se salvó - dijo David Maetzu.
- La razón, el Derecho, la justicia, eso salvará nuestra sociedad - dijo Alberto Bovino.
- La Organización Wullka fracasará, su epicureismo es obstinado - espetó Gustavo Arballo.
Después de dar una charla de una hora sobre Robert Alexy, Gonzalo Ramírez despidió la reunión, salimos del salón Morrison del Waldorf Astoria con optimismo, una nueva era había empezado.
Alberto Bovino salió en su Ferrari rojo hacia el aeropuerto. Los demás lo hicieron en sendas limosinas y Rolls Royce. Los aviones particulares esperaban ansiosos en el aeropuerto.
- ¿Vienes con nosotros Pacho?- preguntó Gonzalo.
- No, debo ir a Suiza a dar la buena nueva.
- Como quieras - dijo Gonzalo, entró en el automóvil y con una mano agitada en el aire se despidió.
Vi cómo la limosina se perdía por las calles de Nueva York. La Organización Wullka no dejaría las cosas así...
¿Continuará ?"
Nota: Sobra decir que el anterior relato es ficción, los personajes y el blog jurídico colectivo son de verdad.
También publicado en su blog de cuentos.
martes, 10 de noviembre de 2009
"The firm": Una película sobre abogados
Una cinta protagonizada por Tom Cruise, con la participación de Gene Hackman, Hal Holbrook, Ed Harris, Jeanne Tripplehorn, Gary Busey, entre otros."The firm" es la historia de un joven abogado, egresado de una de las mejores escuelas de leyes, a quien le proponen un magnífico empleo en un bufete muy prestigioso, sin embargo, el sueño empieza a caerse cuando la firma de juristas no es lo que aparentaba.
La dirección de este filme está bajo la batuta del recientemente fallecido Sydney Pollack, que nos deslumbró con cintas como "Tootsie" y "Out of Africa".
Tom Cruise protagoniza este filme de intriga, de suspenso, y de moraleja ética, que yo ubico dentro de los clásicos del cine precisamente por su temática, y por la tensión de la trama. El guión está basado en el libro de John Grisham (La tapadera), quien precisamente con esta historia se volvió muy famoso a nivel mundial.
Encontramos a dos actores veteranos de Hollywood acompañando a Cruise, como lo es Gene Hackman y Hal Holbrook, el primero lo recordamos por su papel de Lex Luthor en "Superman" y a Hal Holbrook lo vimos nominado al Oscar por su participación en la cinta "In to the wild" en 2.008.
La actriz que hace de esposa del personaje que interpreta Cruise es Jeanne Tripplehorn, que se hizo famosa por ciertas escenas subidas de tono en "Bajos instintos" donde aparece Sharon Stone y Michael Douglas.
Las películas sobre abogados siempre me han llamado la atención (¿será porque soy abogado?), y a los aficionados a este tipo de películas "The firm" no nos decepciona, lo que si me parece interesante o extraño es que a Sydney Pollack le gustaba actuar como abogado y hacer películas sobre esta temática, aunque no sé si es pura coincidencia, o era un propósito deliverado de este genio del cine fallecido hace algunas semanas.
Una buena película de acción y de suspenso, un thriller sobre abogados al estilo Grisham, la participación de Cruise que es bastante decorosa, y una galería de actores veteranos que le dan a esta producción un aura de sofisticación en el género de la película de tensión ética.
Publicado por Francisco Bermúdez Guerra en su blog jurídico.
lunes, 24 de agosto de 2009
Quizá no nos expresamos bien
Hay cosas en la vida que no dejan conforme a nadie. Como esos empates que mandan a uno de los equipos al oprobio del descenso y privan al otro de la gloria del campeonato. O esas salidas al teatro donde el marido tiene cara de tujes porque no fue a jugar al póker con los amigos, y la mujer tiene cara de tujes porque el marido tiene cara de tujes. O, sin ir más lejos, la sentencia del "caso Cromagnon", dónde a los deudos de las víctimas les parece que el tribunal estuvo demasiado blando, y a la mayoría de los abogados nos parece que fue demasiado severo y hasta arbitrario.
Este último es un caso bien curioso. ¿Cómo puede existir semejante divergencia de apreciación sobre un mismo hecho?
Los familiares de las víctimas, los medios de comunicación y gran parte de la sociedad piensan que "no se hizo justicia" porque se absolvió a los músicos que participaron del fatídico recital, y los funcionarios públicos que omitieron controlar las condiciones de seguridad del lugar donde ocurrió la tragedia se fueron campantes a sus casas con penas bastante leves.
Los abogados (o al menos los abogados que no tenemos un interés personal en el caso) pensamos por el contrario que "no se hizo justicia" porque las penas aplicadas a los principales imputados no sólo parecen excesivas, sino porque el tribunal hizo una interpretación bastante antojadiza del concepto de "dolo eventual" y hasta, si se quiere, forzó bastante la idea de causalidad para atribuir la responsabilidad penal por un hecho a quienes, probablemente, no hayan sido sus autores.
No voy a discutir acá que debemos entender por "hacer justicia". Lo que si me parece claro es que "justicia" no quiere decir "meter preso a alguien" por el sólo hecho de que existan víctimas fatales de un acontecimiento. Las muertes no se reparan ni son menos dolorosas por el hecho de que alguien sea privado de su libertad. La "justicia", por el contrario, a veces exige que por un hecho luctuoso nadie "pague" mediante el encierro de su cuerpo en una cárcel abyecta. La "justicia" no exige encontrar siempre un culpable, y menos en la persona de un potencial inocente. Pero ese es un tema que se tocó en varios lados y no voy a insistir en la cuestión. Recomiendo buscar un post de hace unos días de Roberto Gargarella con quien, esta vez, estoy plenamente de acuerdo.
Lo que me llama poderosamente la atención es que, en este caso más que nunca, abogados y legos parecemos hablar idiomas completamente distintos. No nos ponemos de acuerdo porque ni siquiera nos entendemos. Nos miramos unos a otros con una sensación de extrañeza similar a la que habrán tenido Colón y los habitantes del Caribe la primera vez que se vieron las caras. Y para peor, ni siquiera estamos haciendo demasiados esfuerzos para hacernos entender.
Los medios quizá hayan colaborado con esa incomunicación en apariencia irreconciliable, al estimular la demagogia del "alguien tiene que pagar" y fomentar la histeria colectiva de los familiares de las víctimas, que cada vez tiene menos de verdadero, íntimo y sentido dolor, y más de espectáculo exhibicionista y autodenigrante.
¿Pero qué hacemos los abogados para explicar, por ejemplo, por qué la condena a Chabán viola principios elementales del Derecho Penal como el de legalidad y el de inocencia?
Lo que he visto al momento roza lo patético. Parece que somos incapaces de bajar del pedestal del tecnicismo para hablar el idioma del ciudadano común. Tendemos a refugiarnos en conceptos que damos por supuestos, pero que son incomprensibles para el hombre común. El ciudadano promedio no entiende, ni tiene por qué entender, la diferencia entre la "culpa con representación" y el "dólo eventual", ni por qué un tipo penal limita la posibilidad de persecución penal sólo a quienes han intervenido en la realización de determinada acción definida taxativamente por un verbo, y mucho menos la razón por la cual una persona que apeló su condena tiene derecho a permanecer en libertad hasta que un tribunal superior se pronuncie sobre la cuestión.
La pregunta es, ¿la mayoría de los abogados entendemos realmente esas razones?
Mi intuición es que no. Las facultades de Derecho nos preparan más bien para repetir en forma automática ciertos conceptos, y no para comprender realmente las razones morales y políticas, que fundamentan determinadas soluciones jurídicas. Por eso cuando nos preguntan por qué Chabán está libre pese a haber sido condenado contestamos con un "porque técnicamente es inocente", y no somos capaces de explicar lo peligroso que sería no ya para Chabán, sino para cualquiera de nosotros (incluido el que pregunta), dar a un tribunal o cualquier otra institución el poder de encarcelarnos sin posibilidad previa de defendernos y recurrir sus decisiones.
El Derecho se enseña como una matemática en la cual debemos razonar del modo "sentencia apelada = libertad" (y afortunadamente no todavía "x cantidad de muertos = x cantidad de presos"), ignorando precisamente que el Derecho no es una ciencia exacta ni una matemática, sino la cristalización de ciertos principios morales y políticos que es preciso comprender para aplicarlo correctamente en cada caso concreto.
Para entender las soluciones jurídicas (y por ende por explicarlas posteriormente), no debemos quedarnos en la superficie de las normas, sino ahondar en los principios que les dan razón de ser. Para ello es inútil el estudio enciclopédico, repetitivo y automatizado. Es preciso desarrollar el sentido crítico, cuestionar, patalear, protestar y razonar. Razonar desde la concepción propia y también desde la contraria. Ser desconfiado, inconformista. Ninguna de esas cualidades suelen ser, salvo honrosas excepciones, estimuladas en las facultades de Derecho. Por el contrario, lo que se promueve es el acatamiento a una "verdad revelada" (la del profesor, que para colmo suele tener la insolencia de presentarse a si mismo como un outsider, un revulsivo), la acumulación acrítica de los conocimientos, la repetición, la supresión de la originalidad y la curiosidad intelectual.
Como decía John Stuart Mill, repetir acríticamente una verdad sin someterla a la discusión no hace otra cosa que vaciarla de contenido, convertirla en un dogma que se reproduce sin comprenderlo cabalmente y que, si es cierto, sólo es por casualidad, puesto que bien podría ser falso y nosotros no nos percataríamos de ello. Así se enseña el Derecho entre nosotros: como un cascarón vacío, despojado de todo sentido, que sólo cabe repetir y aplicar como si fuera un mero problema lógico donde a determinada causa cabe atribuirle, deductivamente, determinada consecuencia.
Ser abogado debería requerir mucho más. Debería exigir cierta formación humanística, conocimientos históricos, inquietudes morales, alguna cuota de suspicacia, de desconfianza y sobre todo un gran espíritu cuestionador.
Pero no. Preferimos sacar como chorizos tipos que se ponen una corbata y repiten como loros alguna cosa que alguien pensó antes que ellos.
Por eso no entendemos del todo el motivo por el cual resulta impensable condenar a Chabán por un delito doloso, aún cuando intuimos que la solución dada por el Tribunal no es la correcta y que no asiste la razón al coro que reclama culpables. De allí el conjunto de balbuceos incomprensibles que utilizamos para tratar de explicar lo que debería resultarnos claro y sencillo de expresar.
martes, 28 de julio de 2009
Derecho y filantropía (otra vez)
Ya había escrito un post anteriormente sobre la responsabilidad social de los abogados, hoy insisto nuevamente con el tema. Los abogados tenemos la obligación de lograr la justicia en la sociedad, y ésa es una finalidad muy loable, objeto de la profesión. Sin embargo, hoy me refiero a otro objetivo en el marco del ejercicio de la abogacía: el de la filantropía.
Los abogados a veces tenemos fama de avaros y codiciosos, de egoístas, esta imagen en muchos casos no es gratuita, muchos profesionales del derecho sólo piensan en obtener enormes sumas por concepto de honorarios descuidando el papel de la solidaridad humana con la sociedad.
Ejercer bien la profesión no basta, ser un experto en uno de los campo del Derecho no basta, hay que comprometerse con la comunidad con el entorno en el que vivimos, y eso es responsabilidad social o filantropía.
Muchos abogados donan "una platica" a alguna fundación en navidad, o en los bufetes de abogados tienen en su página web algún link referente a la responsabilidad social, empero, muchas veces esto no es más que imagen corporativa o moda.
Hoy hago un llamado a todos los colegas abogados, para que no sólo busquemos la justicia en la sociedad, o llevemos ciertos casos probono (gratis), sino que también enfoquemos nuestros esfuerzos jurídicos a lograr una comunidad humana basada en la filantropía.
¿Por qué en la universidades no se dicta una clase sobre derecho de la filantropía? ¿Por qué no hay un postgrado sobre derecho de la filantropía? Hay materias de Derecho comercial o laboral, pero no hay clases que permitan determinar las normas jurídicas que rigen la actividad de la filantropía nacional o internacionalmente.
Dar una platica a alguna fundación en navidad es bueno, tener un link sobre responsabilidad social en las páginas web de los bufetes es bueno, llevar algunos casitos probono es bueno, pero también es bueno que las universidades, los abogados y el Gobierno determinen políticas y objetivos claros para que los profesionales del derecho generen verdadera filantropía en nuestra sociedad.
No puede ser más una cuestión de imagen o de moda, debe ser una decisión de generar responsabilidad frente a un modelo de desarrollo, de vivir en el capitalismo pero con filantropía, las épocas de la ley de la selva se están acabando, o se acabarán así no lo queramos aceptar los abogados.
Publicado por Francisco Bermúdez Guerra en su blog jurídico.
jueves, 16 de julio de 2009
Juramento de abogado
Sí, juro
Milagrosamente —en ese mismo instante— aparece un lugar para estacionar, el tipo se estaciona y dice:
"Ya no te preocupes Señor, ya encontré uno".
[Lee el resto de la entrada]
PROMESA DEL ABOGADO
Un abogado iba llegando tarde a una importante sesión de consejo y no encontraba estacionamiento... Levanta los ojos al cielo y dice:
"Señor, por favor, consígueme un estacionamiento y te prometo que iré a Misa todos los domingos del resto de mi vida, dejo las viejas y la bebida, y jamás en mi vida me tomo otro trago...!!! Y, además, me dejo de acostar con mi secretaria porque es casada!!!".
Un abogado iba llegando tarde a una importante sesión de consejo y no encontraba estacionamiento... Levanta los ojos al cielo y dice:
"Señor, por favor, consígueme un estacionamiento y te prometo que iré a Misa todos los domingos del resto de mi vida, dejo las viejas y la bebida, y jamás en mi vida me tomo otro trago...!!! Y, además, me dejo de acostar con mi secretaria porque es casada!!!".
Milagrosamente —en ese mismo instante— aparece un lugar para estacionar, el tipo se estaciona y dice:
"Ya no te preocupes Señor, ya encontré uno".
Se agradece, Federico. Por las dudas, yo no juré, sólo prometí.
AB
AB
viernes, 19 de diciembre de 2008
De Abogados, RSE y televisión
Por Carlos Javier Delgado
Hace bastante tiempo (mucho, para ser franco), vengo pensando en un post donde tratar de escribir mi opinión personal sobre cuál pienso que debe ser el papel del abogado corporativo en relación con las políticas y prácticas de responsabilidad social de la empresa para la cual trabaja, o para la cual sirve de consultor. Y si bien esta no es la entrada a la que me refiero, supongo que de alguna u otra manera tiene que ver con esa otra que tarde o temprano habré de escribir.
Hace bastante tiempo (mucho, para ser franco), vengo pensando en un post donde tratar de escribir mi opinión personal sobre cuál pienso que debe ser el papel del abogado corporativo en relación con las políticas y prácticas de responsabilidad social de la empresa para la cual trabaja, o para la cual sirve de consultor. Y si bien esta no es la entrada a la que me refiero, supongo que de alguna u otra manera tiene que ver con esa otra que tarde o temprano habré de escribir.Anoche, insomnio mediante, estuve un rato haciendo zapeo a ver si daba con un programa lo suficientemente aburrido que consiguiera hacerme dormir. Sin embargo, mientras buscaba ovejas en la tele, terminé encontrándome con una serie estadounidense a la que hace tiempo venía poniéndole el anzuelo pero que nunca picaba: Eli Stone.
Según la Wikipedia, la serie creada por Greg Berlanti y Marc Guggenheim, transmitida originalmente por ABC, trata sobre la vida de Eli, un tipo de mediana edad que es socio de una importante firma de abogados de San Francisco, quien descubre que padece un aneurisma cerebral que le ocasiona constantes alucinaciones. No obstante, su acupunturista de cabecera, el "Dr. Chen", le convence que dichas alucinaciones no son tales, sino el producto de un don divino que le permite prever el futuro. Lo cierto es que ya sea por una razón u otra, sus alucinaciones le han servido a don Eli incluso para ganar no pocos juicios, tal y como ocurrió en el capítulo que viera anoche (¿Competencia desleal?... caray, pues no lo se).
Pero bueno, no es precisamente sobre la trama de la serie o sobre cuestiones de derecho de la competencia a lo que quiero referirme, sino a la situación planteada en el capítulo que en lugar de hacer que las ovejas saltaran la cerca, consiguió poco más y que se fueran de marcha.
El asunto, hasta donde pude entender, era más o menos el siguiente:
Jordan Wethersby (Victor Garber), socio fundador y director de la firma en la cual trabaja nuestro Nostradamus enlatado, era parte de un juicio mediante el cual se le pretendía declarar algo así como interdicto. ¿La razón?, su decisión, aparentemente intempestiva, de rescindir los contratos de casi la mitad de los clientes corporativos a quienes su firma asesoraba; la misma que según los demandantes -los otros dos socios fundadores de su empresa-, no podía tener otro origen que el síndrome de estrés post traumático del que era víctima Mr. Wethersby como consecuencia de un reciente accidente.
Si bien los guionistas de la serie se esforzaron por dejar en los televidentes algo de buen sabor en la boca, haciendo que la Jueza de conocimiento negara la pretensión de los demandantes, permitiéndole al demandado conservar su estatus de cuerdo, sus privilegios de dirección fueron retirados por voluntad de la junta de socios de la firma, por lo que a Mr. Wethersby no le quedó más opción que hacerse a un lado y tomar la decisión de montar rancho aparte con sus remozadas esperanzas.
¿Remozadas esperanzas?, y si, pues a todas estas todavía no les he contado cuáles fueron las razones de Mr. Wethersby para rescindir unilateralmente los vínculos jurídicos que ligaban a su firma con varios de sus clientes. ¡Vea pues!, todo resultó ser que al fulano le pareció que esos clientes ¡andaban cojeando en asuntos de responsabilidad social!(¡Wow!... ¡¿Y eso se dice en la tele de Estados Unidos?!).
Según el propio Mr. Wethersby, no hacía poco tiempo que venía cabilando su decisión, la misma a la que llegó luego de recordar los motivos y las razones que lo impulsaron a él y a sus dos socios originarios a constituir su firma de abogados: servir al bienestar de la comunidad y honrar la verdad.
(En serio... ¡¿Eso se dice en la tele de Estados Unidos?!).
Sin embargo, como también lo dijera el señor dobleú, en alguna parte del camino el rumbo se perdió, y a sus nobles intenciones se antepusieron los compromisos, el interés personal y la ambición por el dinero.
(Ya no lo voy a repetir, pero la pregunta sigue siendo la misma, aunque la admiración va in crescendo).
Todo esto para terminar deteniéndome en un par de preguntas que desde ayer vienen dándome vuelta por la cabeza: ¿Cómo se puede calificar el comportamiento de Mr. Wethersby?, ¿acaso se trata de un abogado socialmente responsable?
Uno de los ámbitos de aplicación de la RSE tiene que ver justamente con la relación que el empresario mantiene con sus clientes o usuarios, en la cual, lo que se propone desde la teoría, es el ejercicio de una injerencia activa por parte de uno y otros. En ese orden, el sentido de responsabilidad social de Mr. Wethersby lo llevó a concluir, que no podía mantener relaciones comerciales con empresas que desconocieran la suya propia (como el ejemplo propuesto en el capítulo de la empresa que pagaba salarios injustos a sus trabajadores en Sri Lanka).
Y es que... a todas estas ¿Estamos los abogados preparados para asumir como propia la responsabilidad social, para entender que nuestro ejercicio profesional no debiera anteponer el interés empresarial a los derechos más fundamentales de las personas y al bienestar colectivo de una sociedad? Más allá todavía: ¿Estamos los abogados preparados para asumir la Responsabilidad Social como un principio orientador de las relaciones jurídicas empresariales y transmitirlo así a nuestros clientes corporativos?... Difícil respuesta. Por ahora la fantasía lleva la delantera.
No puedo negar que la numerosa competencia puede hacer que la realidad sea y permanezca del otro lado de la sala de audiencias en que hubo de sentarse Mr. Wethersby, pero como él mismo lo dijera, no se pierde nada con honrar esa nobleza propia de los noveles abogados, esa nuestra parte tonta, nuestro verdadero yo.
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