domingo, 8 de febrero de 2009

Autopicotazo: Los ‘opinators’

Hoy, luego de esta interesada oleada de liberaciones unilaterales, me enfrento a que cada vez más estamos llenando de opiniones lo que debiera ser un espacio de información fáctica. Llevo una semana leyendo diarios colombianos, blogs y discutiendo con la familia cercana sobre dos temas principales: el pico y placa de dos días completos en Bogotá, y las declaraciones de Alan Jara, luego de su liberación.

Para quienes no se encuentran familiarizados con el concepto del “pico y placa”, se trata de una medida administrativa propia de la potestad de policía que posee el alcalde, para restringir el ejercicio del derecho de circular por las vías de la ciudad con el vehículo automotor de su propiedad. La razón de ser es por el exceso de vehículos en comparación con los kilómetros de vías en la ciudad. Inicialmente, la medida se adoptó en Bogotá por un lapso de 2 horas en la mañana, y otras 2 horas en la tarde. Más adelante la medida se amplió a 3 horas por la mañana y otras 3 horas por la tarde. Hace algunos días, el alcalde mayor de Bogotá ha ampliado la medida a 14 horas por día, aplicable dos días a la semana a cada vehículo. La medida ha generado escozor en varios sectores de la población.

De otra parte, nos encontramos con lo ocurrido una vez fuera liberado el ex gobernador del Meta (Departamento colombiano) Alan Jara. El político, al ser entrevistado el día de su liberación, ha dado una serie de declaraciones que algunos han tildado de pro-FARC. Otros, como yo, consideran que las declaraciones son opiniones subjetivas emitidas bajo un punto de vista que quienes juzgamos no hemos vivido. Ha debido Jara dar otra declaración a la prensa, explicando su posición respecto de las FARC. Dice él que el día de su liberación, no se le expuso el tema, y por lo tanto no se fue lanza en ristre contra ellos, pero que claramente no se siente agradecido ni posee simpatía por quienes le robaron tantos años de su vida.

Respecto de cada uno de estos puntos habré de referirme en el futuro, esperando que los apasionamientos cedan un poco más, puesto que en un país polarizado como el nuestro, definitivamente hay que esperar a que éstos disminuyan para que el residuo caiga al fondo del vaso, y únicamente floten los argumentos.

Traigo al tema a colación, puesto que estos dos temas han dado de qué hablar, y de qué escribir. Los medios de comunicación se han enfrascado en estas dos “chivas”, que sin duda son importantes y merecen ser tratadas. Sin embargo, considero que el hecho de que un tema merezca ser tratado no es sinónimo de andar emitiendo juicios de valor a diestra y siniestra, según el hígado de quien los emita. Es cierto que la libertad de expresión es un derecho fundamental, y también rige en Colombia la libertad de prensa (al menos por ahora). Los derechos implican responsabilidades y obligaciones correlativas. Incluso el contrato de donación implica obligaciones para el donatario. Sin embargo, la irresponsabilidad parece ser la regla. Los medios de comunicación tradicionales habitualmente desconocen aquello de la “responsabilidad social” de su función. Les gusta mucho más hablar de quienes coartan la libertad de expresión.

Hemos visto de qué manera los medios condenan y absuelven a las personas conforme a la versión que les parezca, en determinado momento. Hemos visto también de qué forma los foros virtuales de periódicos y revistas se han convertido en una sartén donde se cuecen insultos de toda índole. Todos nos hemos convertido en ‘opinators’, como lo menciona Gaturro en la tira cómica que aquí anexo.

Imagen tomada de: www.gaturro.com

No tengo claro si el creador de la tira cómica pretendía con el término ‘opinator’ dar un significado especial a quienes opinamos acerca de todo, pero yo lo tomo como una especie de mezcla entre ‘opinante’ y ‘terminator’, refiriéndonos acerca de quienes buscan destruir con sus opiniones. Al respecto, ello me lleva a realizar un examen de autocrítica tendiente a saber si encajo allí, o no. Soy conciente que este espacio, titulado “Picotazos de Gaviota” es un escenario diseñado para hacer críticas sobre justicia, derecho (que no es lo mismo), política y temas afines. En efecto, gran parte de las críticas que aquí se plasman se realizan con un ingrediente corrosivo que busca enfatizar la gravedad de lo que se discute. ¿Será que ello me convierte en un ‘opinator’? Preliminarmente, podríamos afirmar que sí, aunque mi alma aviar espera que no se así.

Espero que mi felino filósofo citado el día hoy, nos mueva a todos a revisar cuáles son esos límites entre el inconformismo y el destruccionismo. Otro día más de insomnio para el suscrito… Es un año importante para los blawggers, que nos habremos de reunir para discutir esta clase de temas el próximo mes de agosto. Los blogs ganan espacio y participación y eso más allá de ser una inmensa alegría, conlleva la responsabilidad de poder medir el alcance de nuestros planteamientos. Así como análogamente abogo porque el trabajador que detente mayores responsabilidades devengue un mayor salario, visto desde la óptica laboral, también debo luchar porque quienes tenemos algún (mucho o poco) margen de difusión, asumamos la responsabilidad que ello conlleva, desde la óptica de la libre expresión.

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