martes, 17 de noviembre de 2009

Redirecto a Gonzalo Ramírez

Procesalmente, haré uso del redirecto para efectos de intentar contrarrestar algunos de los argumentos de nuestro leoratón o ratoleón, Gonzalo Ramírez.


Bueno Gonzalo, vamos por partes:

1) Me gustaría una mejor idea de lo de ratoleón o el leoratón. ¿Se puede ser ecelécticos en eso?  ¿Podemos entrar como un ratón al mundo de los 'grandes' e intentar influir allá?  Por lo empíricamente observado, es todo lo contrario.  Se entra allá como un ratón, para pretender llegar aquí a ser un león.  ¿Reitero, se puede ser ecléctico en eso?  Tenía entendido que al llegar al título de magíster, se acredita un alto nivel investigativo, y al llegar al de doctor, se le reconoce el dominio sobre un tema y la capacidad de crear conocimiento.  Por qué, entonces, ¿no se crea?  No creo que esos títulos vengan ligados a que se pueda crear siempre que se tome a Europa como referente, ¿o sí?

2) Nunca ha sido mi idea que se trabaje sin mirar referentes. Lo que no puedo aceptar, partiendo de que los seres pensanstes no solo nacieron en Alemania, Francia, España y Estados Unidos, es que seamos incapaces de teorizar por físico miedo.  Dices en tu réplica, que sería ingenuo intentarlo.  ¿Por qué?  Si lo que hemos aprendido a lo largo de los años de estudio es a convencer a través de argumentos, por qué temerle a argumentar?  ¿Es que sólo puede haber premisas válidas cuando provienen de pensadores de países referentes?

3) Lo de Dworkin seguiremos discutiéndolo. Insisto que él ayuda a entender la labor de los jueces de allá (norteamérica), pero no podría comulgar con eso si partiera del marco constitucional que hay aquí. La pregunta que me surge es: ¿por qué partimos siempre que Rodríguez, Ramírez, Pabón, López o González no lo pueden hacer también (o tan bien) como él? Por qué Shakira fue grande cuando la descubrieron en Estados Unidos, siendo que su música era mucho mejor antes de que la 'descubrieran' allá (y lo mismo con Juanes)?

Considero que crear un modelo propio de ciencia no es un lujo, sino una necesidad, y teóricamente las bonitas leyes sobre ciencia, y todos los incentivos que teóricamente existen para prepararse y venir a investigar se desperdician.

4) Difiero mucho en lo de la lengua. Es excelente saber idiomas, y siempre he insistido (tanto aquí como en la vida real), que hoy pesan más los idiomas que los títulos universitarios. Sin embargo, la mayor utilidad de ello es el acceso directo a las fuentes. No porque se deba debatir en otras lenguas. El español cada vez adquiere más fuerza en los países realmente civilizados, pero insistimos en aquello del famoso Tony´s Place en vez de donde Toño.

5) Me gusta el ejemplo que planteas de Amartya Sen, aunque lo veo desde una óptica totalmente diferente. ¿Descubrió el conocimiento en Harvard y antes era medio bruto? Lo dudo. Cuestión diferente es que quienes solo aprobamos lo que viene de allá, no lo hubiéramos escuchado antes. Conozco el caso de una persona que publicó un libro alguna vez, y no se le dio la menor relevancia en su universidad, hasta que un día un profesor alemán que visitaba el país, pidió a las directivas una copia del libro para revisarlo. ¿Era peor o mejor el libro antes de que lo pidiera el profesor alemán? Para nada. Era el mismo.

Eso es lo que rescato de Timo. Se debe tener una autoconfianza de la que carecemos por completo aquí. Hay universidades, hay líneas de investigación, hay magísteres y doctores, y hay potencial editorial. ¿Qué falta? Que nos arriesguemos (que ya algunos la han hecho). Falta también juzgar por lo que se dice, y no por quién lo dice. Como sabes bien, esa ha sido la constante lucha que mantengo y que ha dado vida a Gaviota Jurídica.  Ese empeño aún hoy persiste.

6) Lo de los años sesentas y ochentas era un poco más explicable por la falta de acceso a la información. No teníamos cómo acceder a la información. La subyugación cultural era la misma, pero la tecnología no nos ayudaba. Entonces, pedimos que los 'voceros autorizados' vinieran a decir lo que probablemente hubiéramos podido descubrir, pero que no hubiéramos creído por venir de aquí.

7) Si los gringos quieren entender la Corte Constitucional, que lean a Dworkin. Verán que es eso, sumado con un poco de influencia institucional española y alemana. Están intentando reconstruir la fruta a partir del jugo. Les queda más fácil licuar varias frutas hasta que puedan replicar el jugo que nos estamos tomando ahora en Colombia. Desde mi punto de vista, necesitan solo tres frutas, y tendrán la receta para sus tesis.



8)  Dices que no podemos alejarnos de la vanguardias jurídicas, y que hacerlo sería iluso.  Personalmente, no estoy de acuerdo, porque creo que una cosa es el poder, y otra el querer.  Sin embargo, si todo este fenómeno de la globalización, que tú bien conoces, implica cierto nivel de homogeneización entonces los resultados no podrían ser demasiado diferentes porque sería un manejo de factores comunes, para destinatarios comunes, aunque con fenomenología un poco diferente.  Es precisamente esa negación a priori con lo que no puedo comulgar.  Cada vez pienso que esto se está tratando más de un asunto de vanidad, que de un asunto de ciencia.  Esto último, sin embargo, es tan solo una opinión personal.

Como siempre, Gonzalo, se concede el derecho de réplica, a ti, o a cualquier otro que decida participar. Gracias por el comentario, que ayuda a brindar una perspectiva completamente contraria a la que manejo.

Abrazos.

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