martes, 4 de agosto de 2009

Blogs jurídicos, prestigio y orden espontáneo (la ponencia que no fue)

I. No conoceré Bogotá esta vez

En los próximos días comenzará, en la Universidad del Externado de Bogotá, el primer congreso internacional de "blawgers" hispanoparlantes, que con mucho esfuerzo y tesón viene organizando Gonzalo Ramírez Cleves desde hace casi un año.

Originalmente me había comprometido a participar del encuentro con una ponencia, dado que me interesaba tanto intercambiar experiencias con otros abogados y juristas que "bloguean" al igual que quien suscribe (a la categoría de abogado, no la de jurista) como aprovechar la oportunidad para conocer las bellas tierras colombianas.

Lamentablemente, una avalancha de compromisos laborales, académicos y personales de todo tipo me impidieron poder trabajar en una ponencia del nivel que la ocasión ameritaba, motivo por el cual la visita a los amigos de Bogotá quedará postergada para una futura oportunidad. Sin embargo, como pequeña contribución al encuentro, no quería dejar de comentar, aunque más no sea brevemente, las líneas generales de la malograda ponencia.

Espero, además, que este sucinto comentario haga las veces de disculpa ante los organizadores del congreso por el faltazo.

II. El mundillo académico y sus reglas

Cada disciplina tiene su micromundo y sus propias reglas para obtener prestigio académico y reconocimiento de los pares. El mundo del Derecho no es la excepción, sino más bien la viva encarnación de la regla.

La propensión tan típica de los abogados a los formalismos creo un rígido proceso por el cual un aspirante a abogado debía pasar para, con el correr de los años transformarse en un académico de prestigio. Se trata, por cierto, de una carrera con reglas no escritas explícitamente (salvando las reglas formales de la carrera docente de algunas universidades, que son parte del curso informal hacia el prestigio, pero no su totalidad), pero que son generalmente aceptadas y respetadas por todos los miembros de la comunidad académica. En la terminología del pensador austríaco Friedrich Von Hayek, se trata de un verdadero "orden espontáneo", es decir un conjunto de reglas que no son producto de una planificación deliberada, sino el resultado de interacciones humanas espontáneas que terminan cristalizando, con el paso del tiempo, en un orden normativo reconocible.

En el caso que conozco, el de la Universidad de Buenos Aires, los pasos a seguir para transformarse en un "jurista de nota" son más o menos los siguientes: 1) ser un alumno destacado, con un buen promedio de notas; 2) ingresar a alguna cátedra en la categoría de "ayudante alumno" y aguantar durante un buen tiempo la amansadora de presenciar las clases junto al docente a cargo del curso en el más absoluto de los silencios (las funciones de la categoría "ayudante alumno" merecen un artículo aparte); 3) publicar un primer trabajo en la revista de la Facultad de Derecho: Lecciones y Ensayos; 4) recibirse con diploma de honor; 5) ingresar formalmente a la carrera docente, e ir escalando los distintos escalafones académicos hasta llegar, por lo menos, a profesor adjunto; 6) publicar trabajos en revistas académicas y si es posible, muchos libros (aunque todos digan lo mismo o no digan nada); 7) hacerse amigo de algún profesor ya consagrado y ser parte de su séquito; 8) exponer en cuanto congreso, seminario, curso o encuentro sea posible; 9) obtener algún cargo en algún instituto de investigaciones jurídicas (los organismos internacionales son especialmente deseables), o al menos en el departamento de la facultad correspondiente a la rama del Derecho que se haya elegido; 10) cursar estudios de posgrado, preferentemente en el exterior del país, y obtener un considerable número de maestrías y algún doctorado.

Cumplidos todos los pasos mencionados, el humilde estudiante de abogacía queda transformado en un jurista con todas las letras y queda habilitado a mirar desde arriba al resto de los mortales.
Claro está, esta "escalera a la fama jurídica" no tendría nada de malo en si misma (es válido que exista algún sistema informal por el cual cualquier interesado pueda alcanzar el reconocimiento académico), sino fuera porque en la práctica está contaminada por distintas deformaciones, tales como la aparición de camarillas profesionales que vedan el acceso a cargos académicos a quienes no son parte de la "cofradía" y reservan el reparto de becas y la posibilidad de publicar trabajos sólo a los amigos, el debilitamiento del debate al cerrar las puertas a toda forma de pensamiento disidente, el abuso del "jerarquismo" que convierte a los profesores titulares en semidioses a los cuales los alumnos, prácticamente, no pueden mirar a los ojos (¡y mucho menos atreverse a cuestionar!), etc.

Esto ha convertido a nuestras universidades en centros que, lejos de generar y difundir a la sociedad conocimiento jurídico, cristalizan las ideas y cierran el debate a un minúsculo círculo de elegidos. Así vemos como florece por todos lados la charlatanería, como se escribe cada día peor, como los debates académicos se convierten muchas veces en justas de obsecuencias cruzadas y como las ideas jurídicas parecen alejarse cada día más del mundo que supuestamente deberían ayudar a organizar, convirtiéndose en entelequias inaccesibles para los no iniciados.
En definitiva, un orden espontáneo, pero bastante perverso.

III. El mundo de los "blawgs" y la democratización de la academia

El mundillo académico reclamaba a gritos una reforma de sus normas no escritas, y la revolución democratizadora parece haber aparecido allí donde nadie la esperaba: Internet, ese oscuro mundo que se pensaba sólo apto para la difusión de la pornografía, puede estar convirtiéndose en la tabla de salvación del moribundo debate jurídico en lengua castellana.

Hace algunos años, conjuntamente con la posibilidad de que todo el mundo tenga a su disposición un espacio para expresarse fácil y gratuitamente en la web a través de los blogs, comenzaron a aparecer distintos sitios regenteados por abogados que trataban temas jurídicos con un rigor desigual (algunos muy buenos y otros, como el mío, no tanto).

Fue un comienzo bastante tímido. De la primera etapa de blogs en español con contenido jurídico puedo mencionar una tríada fundamental: Saber leyes no es saber derecho (de Gustavo Arballo), ComentarIus (de Ramiro Alvarez Ugarte) y No hay derecho (de Alberto Bovino).

Sacando el caso de Bovino, ninguno de estos blogs era escrito por un profesor de renombre, no obstante lo cual mostraron un nivel y una frescura en sus contenidos muchas veces superior al de las publicaciones académicas tradicionales. Pero además tuvieron dos méritos particularmente relevantes: desacralizar el Derecho mostrando que es una disciplina abierta a cualquier persona (incluso aquellas sin formación jurídica previa) y democratizar realmente el debate.

La aparición de los "blawgs" permitió un reverdecimiento de las ideas jurídicas, posibilitando situaciones tan impensadas en el rígido mundo académico como que un constitucionalista de renombre discuta de igual a igual con un estudiante recién ingresado o con un liso y llano neófito, u obligando a "bajar" ciertos conceptos a un lenguaje accesible para todo el público, lo cual además forzó a repensar ideas que se tenían por supuestas o evidentes, y resultaron no serlo tanto (a los abogados nunca nos viene mal tener que recordar explícitamente los motivos por los cuales, por ejemplo, no puede dictarse una prisión preventiva a cualquier sujeto sospechado de cometer un delito o debatir los fundamentos éticos de la propiedad privada).

Esta excitante posibilidad de debatir verdaderamente ideas sin que las opiniones queden excluídas a priori por aplicación de la falacia de autoridad (¡quien le iba a prestar atención a la opinión de un modesto alumno o a la de un oscuro letrado de provincia!) hizo que poco a poco los "blawgs" se fueran multiplicando al punto de que, hoy por hoy, les he perdido la cuenta. Además ha permitido que se hagan conocidos talentos salidos de lugares verdaderamente impensables y alejados de los centros geográficos habituales del debate académico.

Poco a poco se están generando, nuevamente a través de un proceso espontáneo, reglas de reconocimiento que permiten identificar aquellas opiniones realmente confiables y valiosas, pero no ya a través del amiguismo universitario, sino como producto de una auténtica meritocracia generada por el debate constante. Para obtener prestigio en el mundo de los "blawgs" ya no alcanza con publicar una decena de libros sobre la nada por tener aceitados contactos con la jerarquía universitaria, muchas veces contaminada además por la política (como el caso de un conspicuo profesor de Derecho Civil de la UBA que acapara cátedras y publicaciones de un nivel paupérrimo, en las que escriben sólo los miembros de su clan, y ha montado con ello un notorio negocio editorial), sino que hay que ganarse los pergaminos en el campo de batalla. Se trata de un mundo donde no alcanza con las jerarquías académicas para ser considerado por el público y los colegas, sino que es necesario demostrar el valor de las ideas abriéndolas al escrutinio de todo el mundo y el debate encarnizado. Las incomprensibles parrafadas de más de un sobrevalorado "jurista" pueden fácilmente ser abatidas por el incisivo razonamiento de un ignoto lector, y es para festejar que sea tan sencillo que ello pueda suceder.

En la medida en que todo el mundo pueda tener su propio blog y convertirlo en la tribuna desde la cual poder exponer los propios argumentos y rebatir los del contrario, existe una garantía contra los círculos cerrados y el pensamiento estancado. Al igual que los mercados abiertos promueven el mejoramiento de los productos de la industria y la baja de su precio, la libre competencia del pensamiento fomenta su constante renovación y perfeccionamiento. Con la irrupción de los "blawgs" probablemente se esté acabando la era de los charlatanes y de los que se duermen en sus laureles.

IV. Con esto la termino

No por nada muchos de los "intelectuales" hasta ahora reconocidos como tales se están alarmando ante la irrupción de los blogs. La democratización del debate ciertamente no favorece a quienes se refugian en los lugares comunes, en las piruetas del lenguaje o menosprecian a su público. Como todo proceso novedoso que puede afectar intereses creados (por ejemplo de quienes literalmente viven de cargos académicos, becas de investigación, etc.) el fenómeno de los blogs tiene y tendrá sus detractores.

Hay quienes piensan que la posibilidad de que todo el mundo escriba lo que le viene en gana terminará derivando en una mediocrización de los debates y en una saturación del público. A mi entender, eso es subestimar a quienes escriben en los blogs, pero sobre todo a quienes los leen. Creo fervientemente que las personas tienen la capacidad de discernir por si mismas la paja del trigo, y la multiplicación de las voces y las fuentes de información no hará otra cosa que incrementar las posibilidades de elección del público, que a la larga se terminará inclinando por los autores más lúcidos, coherentes e innovadores.

En mi opinión, esas críticas no son otra cosa que el último manotazo de ahogado de una elite intelectual que se cree con derecho a imponer sus creencias al resto de la sociedad y a decidir a su antojo qué opiniones deben tenerse en cuenta y cuales no. La apertura del debate, el diálogo franco y la democratización posibilitada por la aparición de los blogs probablemente esté ayudando a reemplazar a esa elite de viejos carcamanes por pensadores realmente innovadores, originales e inquietantes.

2 comentarios:

Mario Luis LÓPEZ

(((De Censura & Persecusion))): Por Proyecto Academico Para Una Materia De La UNNE En Carrera De Grado (Abogacia) Por Parte De La POLICIA DE MISIONES (...) creo que actualiza el tema de la libertad de expresion, en el aspecto de la libertad de pensamiento e investigacion academica, pues estoy siendo victima de esa persecucion por un proyecto investigativo en base al metodo cientifico de investigacion juridica, sobre un problema identificado lo cual he vertido en mi blog personal, anexando un enlace a otro sitio especifico para desarrolarlo, sinceramente detraz del 'establishment' hay personas que le tiene terror al pensamiento propio y cuestionador de la realidad que vivo personalmente...
Los invito a leer, mi experiencia a criticarla o simplemente a defenderla:

http://ius-lex-xxi.blogspot.com

Apenas soy, un simple estudiante del Derecho, al cual lo siento en cada fibra de 'esa toga del Advocatus'. Mario Luis LÓPEZ.

Gonzalo Andres

Excelente post... Diego nos vemos en el Encuentro... Pienso que la posibilidad de discutir de igual a igual es una de las grandes ventajas de los Blawgs que como dices desacraliza la vida acádemica acortonada y a veces de carcamanes, la dinamiza y la hace fluida

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