jueves, 30 de julio de 2009

¡Se han convertido los blogs en el quinto poder!

La capacidad de influencia sobre la opinión pública que tradicionalmente ha venido ostentando la prensa le ha valido el calificativo de cuarto poder en la mayoría de los países democráticos. Si bien es cierto, que el calificativo de la prensa como cuarto poder se encuentra en un profundo desuso, éste siempre ha venido caracterizado por una amparada intromisión de la prensa en la vida política. En ese sentido, la prensa ha sido o puede haber sido utilizada como un instrumento de convencimiento de los ciudadanos con finalidades políticas.

La función política de la prensa se viene poniendo de manifiesto desde sus orígenes y encuentra su fundamento en su misma naturaleza y finalidad, esto es, en el convencimiento de los ciudadanos por medio de la persuasión. Así la prensa fue utilizada por los poderes políticos y económicos dada su capacidad persuasiva y el valor político de las noticias ofrecidas. Al amparo de la política y del crecimiento económico que trajo consigo el capitalismo decimonónico, la prensa se fue convirtiendo en fuente de poder per se, fundamentado en el comprobado valor político del periodismo y de las noticias, convirtiéndose en instrumento para el control social. En esencia, esta instrumentalización de la prensa se ha extrapolado, hoy en día, a cualquier medio de comunicación de masas, como la radio o la televisión o Internet.

Así superado el papel de la prensa como vehículo de propaganda, ha tomado el relevo los medios de comunicación social que, a pesar de haber adoptado la teórica función pública de la información, han asumido una extraordinaria capacidad de influencia sobre la opinión pública a través de la determinación de la relevancia de los hechos sociales de interés para una sociedad, es decir, de la aplicación de determinados filtros a la información, sirviendo de instrumento indirecto de dirección de las decisiones legislativas, ejecutivas y judiciales. Efectivamente, la injerencia de los medios de información actuales en la labor legislativa resulta palpable por la conversión real de determinados asuntos sociales considerados ficticios, a los que el derecho debería dar respuesta o por la magnificación de los efectos de los asuntos o problemas sociales ya existentes, mediante el ejercicio de una fuerte presión mediática. Esta presión de los medios viene materializándose en supuestos intentos de condicionar indirectamente la acción del gobierno y en controlar las resoluciones de los Jueces y Tribunales. Así los poderes económicos y políticos y los medios de comunicación circulan por una vía de doble sentido, utilizándose sibilina y recíprocamente en la consecución de intereses económicos y políticos propios.

A mayor abundamiento, en las últimas décadas, la concentración del poder económico ha condicionado la creación de una especie de “oligopolio informático”, basado en la obtención y mantenimiento de los intereses de los propios medios y de los grandes grupos empresariales, mediante la asunción de los postulados típicos de un criterio imparcial, para conformar una opinión conocida en términos anglosajones como “main stream”, (que podría interpretarse en castellano como ‘’corriente generalizada’’). La finalidad de estos acuerdos es concordar criterios que las masas asuman como verdaderos, acerca de temas que los medios tengan interés en exponer ante la opinión pública, tendentes a favorecer sus propios intereses, apoyados en el criterio generalizado entre las masas, de confiabilidad de los medios informativos, tenidos tradicionalmente en tales términos.

Sin embargo, la revolución digital y el nacimiento de nuevas formas en el tratamiento y difusión de la información están produciendo un vuelco en el poder mediático de los medios principiando por un considerable descenso de sus ingresos publicitarios, magnificados en parte por la actual crisis económica, y por la traslación de este poder hacia nuevas fuentes de información. En efecto, el poder emanado de los medios de comunicación se ha visto paulatinamente reducido, principalmente, como consecuencia de la aparición de las nuevas tecnologías de la información. Las enormes posibilidades que ofrece la red han obligado a los medios a adaptarse a estas nuevas realidades y a cohabitar con otras formas o fuentes de información.

En primer lugar, la autopista de la información ha propiciado que la misma circule y se difunda a una velocidad de vértigo, incompresible para los medios de comunicación tradicionales que no han tenido más remedio que aceptarla y reconocer el enorme poder de influencia que posee. Así, durante los últimos años, los medios de comunicación tradicionales se han visto obligados a ejercitar una profunda regeneración profesional y a intentar hermanar el medio tradicional con el medio digital, en detrimento del primero.

En segundo lugar, Ia red ha supuesto la universalización de la información y el acceso indiscriminado de cualquier persona al tratamiento de la misma, convirtiéndose en una mejor posibilidad para ofrecer una plataforma mediática a las voces marginadas. De esta forma, las nuevas tecnologías y, en especial, el protagonismo de los social media, han sido el arma arrojadiza que ha acabado con el monopolio informativo, extrapolándose hacia otras fórmulas interactivas de comunicación, como los blogs y las redes sociales. El gran logro de estos nuevos medios sociales nacidos del auge de Internet es que ha permitido democratizar el acceso a la información, consiguiendo acceder a un sistema de comunicación en el que las personas pueden expresarse libremente sin ningún tipo de censura, lo que lo convierte en el medio adicional idóneo para obtener información y compartir opiniones.

Una de las características más destacada de estas nuevas plataformas viene constituido por las enormes posibilidades de interacción de la información, mediante la creación de vínculos a informaciones o comentarios realizados por otros blogueros o aparecidos en otros medios digitales, construyéndose una gigantesca tela de araña, denominada blogosfera y caracterizada por un enorme espíritu comunitario; asumiendo, obviamente, que el contenido de estas informaciones pueda no ser veraz ni estar debidamente contrastado o no ser especialmente riguroso y sometido a cualquier clase de error.

Los blogs han adquirido una especial relevancia por convertirse en fuentes de información independientes en determinados conflictos armados, como el caso de la guerra de Iraq, o en la única solución para contrarestar la imposición de ilícitos estados de censura en países con democracias no consolidadas, al ser utilizadas por los propios corresponsales de guerra o por los propios blogueros, protagonistas de estas situaciones, para mostrar la verdadera dimensión de los eventos acontecidos.

Estos son ejemplos palpables, más que significativos, que ilustran cómo en un momento singular o extremo las bitácoras se convierten en fuente de información más próxima a los hechos, más incluso a veces que los medios tradicionales. Este fenómeno ha propiciado que la información, tanto desde el punto de vista del acceso, como su elaboración y tratamiento, esté cambiando. Esto se observa en que algunas empresas mediáticas han recapacitado y han comenzado a modificar la forma y el modo de narrar la actualidad informativa. Cada día son más los medios que admiten la necesidad de introducir cambios en sus políticas de comunicación, con iniciativas que van desde incluir una selección de algunos de los mejores blogs de información, de análisis, etc, pasando por enlazar desde las ediciones electrónicas a las bitácoras de sus corresponsales hasta llegar a encargarles a éstos la elaboración de un warlog o diario de guerra.

De todo lo expuesto, puede colegirse que las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías en cuanto al tratamiento y difusión de la información no han sido bien acogidas por los medios de comunicación, que han visto peligrar el ámbito de actuación de su esfera de poder entendiendo al denominado “periodismo participativo o ciudadano” como un acto de irrupción o intromisión ilegítima o, más bien, como un acto de competencia desleal.

En efecto, con la revolución digital han surgido tres tipos de periodismo: el periodismo tradicional, el periodismo participativo o llamado periodismo 3.0, donde los ciudadanos generan sus propios canales de distribución, como en el caso de los Blog y el periodismo ciudadano, que es usado por los medios tradicionales que solicitan de la ciudadanía compartir con los medios noticias que ocurren en su entorno con informes de audio, fotos o vídeos.

La errática expresión denominada “Periodismo Participativo” –que no termina de comulgar con mis principios-, también llamada Periodismo 3.0, ha venido acuñada a raíz de la eclosión de los blogs o bitácoras en Internet y de la participación ciudadana a través de espacios alojados en determinados medios de comunicación gratuitos. No se puede entender el surgimiento del mal llamado periodismo participativo sin antes hacer una revisión de la implicancia que ha tenido el boom de los blogs en la comunicación y la formación de comunidades online. La misma hace referencia a la utilización de espacios digitales por parte de los ciudadanos, en los que expresan sus opiniones o comentarios sobre determinados hechos socio-culturales, políticos, económicos… y tiene su fundamento legal en el legítimo ejercicio del derecho a la libertad de expresión y de opinión debidamente expresada a través de diferentes foros, fundamentalmente los blogs.

La finalidad esencial de un blog es fomentar un diálogo cruzado sobre los temas que se publiquen. Desde este punto de vista, parece claro que los blogs no pueden ser considerados medios de comunicación social, pues es ahí donde reside la diferencia fundamental con los medios tradicionales. En el primero está el filtro, y luego el público. Aquí está el público y luego el filtro, al igual que uno primero habla y después el que te escucha se queda con lo que quiera, pone sus filtros a tus palabras, pero a posteriori. Y así también uno se va creando credibilidad y respeto. La noticia no es el producto final, es sólo el punto de partida, porque el objetivo último de cada historia es comenzar una discusión, que un montón de personas digan lo que piensa y se les dé cabida.

Esta animadversión hacia el tratamiento universal de la información ha venido acentuándose como consecuencia de los principios básicos que inspiran el funcionamiento de la red. En efecto, los hiperenlaces, desde sus múltiples vertientes, dirigidos hacía las páginas online de estos medios de comunicación, han supuesto una convulsión en la consecución de sus intereses mercantilistas o económicos. Un buen ejemplo de esta afirmación lo podemos encontrar recientemente en la noticia aparecida en el blog de Periodismo Ciudadano, magníficamente comentada por nuestro compañero David Maeztu en su bitácora “Derecho de los Blogs”, en el artículo titulado “Proponen prohibir los hiperenlaces”, mediante la cual se informa que Richard Posner, uno de los jueces más conocidos e influyentes de Estados Unidos, actualmente ejerciendo en la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito, en Chicago, ha propuesto prohibir los vínculos entre sitios webs a menos que exista una autorización expresa del sitio al que el enlace dirige.

Así, con el auge de Internet y la aparición de nuevas fuentes de información, basadas en la opinión personal de los internautas, los medios ven con recelo el incesante aumento de popularidad de los blogs y de las redes sociales, los cuales (algunos de ellos) empiezan a tener más influencia que los propios medios tradicionales. El sempiterno y artificial debate entre periodistas y blogueros no conducirá a ningún resultado positivo, si además tenemos en cuenta dos tendencias fácilmente observables. La primera que el desarrollo del periodismo online y de la mayoría de los blogs, denominados serios, se producirá a raíz de la necesaria e inevitable aceptación y colaboración entre ambos. La segunda que la pervivencia de ambos se encuentra francamente en entredicho, por el incesante crecimiento en la popularidad de las redes sociales. En este sentido en el blog del El Documentalista Enredado se ha publicado el artículo titulado “¿Está bajando la audiencia en la Web? Los datos según Google Trends” en el que se pone de manifiesto, según datos obtenidos por Google Trends y la Oficina de la Justificación de la difusión que se está produciendo un pequeño descenso en el número de visitas de los medios de comunicación online y de los blogs, que se están trasladando a las redes sociales más conocidas. De esta forma, es clarificador comprobar que está perdida de tráfico en la Web no es tal, sino que se esta produciendo un cambio de tendencia propiciado por la consideración de las redes sociales como plataforma vanguardista. Lo que pone de manifiesto lo tantas veces dicho, que no es otra cosa, que el momento de reflexión que vive la blogosfera.

Lo verdaderamente preocupante, utilizando el consabido tópico, es que intenten ponerle puertas al campo. Esta pérdida de influencia de los medios de comunicación tradicionales y la creciente capacidad de influencia de los blogs y de las redes sociales pueden ser elementos suficientes para calificar a éstos últimos como el “quinto poder” y la tendencia señala que, inevitablemente, la presión ejercida por los grupos de poder va dirigida a su control, a través de la promulgación de determinadas regulaciones legales, fundamentalmente, restrictivas de derechos.

En cualquier caso, importa bien poco si estas nuevas plataformas pueden convertirse o se han convertido ya en el “quinto poder”, lo cual no ha sido otra cosa que un recurso fácil para intitular este artículo. Lo verdaderamente cierto y relevante es el acceso universal y libre a cualquier tipo de información. Así pues, nada mejor que cerrar este artículo, tomando prestadas las palabras de nuestro compañero Fernando Tellado, administrador de Ciberprensa, en el artículo titulado “Periodistas y Blogueros ¿hay diferencias?. El mismo finaliza con estas sabias palabras que hago enteramente mías:

” (…) La experiencia está en la imprenta, el Presente en la Blogosfera y el Futuro en nuestras manos. Unamos lo mejor de cada uno para fomentar una información mas rica, diversa y valiosa”.

Asimismo quisiera aprovechar este espacio para agradecer a Gonzalo Ramírez el esfuerzo realizado en la creación de todos los proyectos que está sacando adelante y, en especial, mi enhorabuena por la iniciativa del evento BB|09 y la catalogación de los blogs jurídicos. En la medida de mis posibilidades voy leyendo las informaciones publicadas y tomando debida consideración del asunto, pues la falta de tiempo es un handicap importante. Por otra parte, sé que la reunión de Bogota del próximo mes de agosto va a ser un éxito rotundo, fundamentalmente por la enorme calidad de los participantes y de sus ponencias. Me tomo unas semanitas de descanso, esperando hacer alguna pequeña incursión en la red con ocasión de las conclusiones extraídas a la finalización del evento. Un cordial saludo a Gonzalo y a todos los miembros de Blawgers Internacional, en especial a los participantes de la reunión de Bogotá.

2 comentarios:

Gonzalo Ramirez Cleves

Gracias José Ramón por la promoción del Evento en Bogotá en tu bloger law. Lástima que no te hayas animado a venir Bogotá, pero comprendo estamos en crisis. Si te animas por la vía virtual me cuentas... De otra parte muy interesante tus reflexiones sobre los blogs... es verdad que todavía no se sabe muy bien si se produce información o se recicla o si solo se opina. Yo creo que se puede informar y opinar a la vez, por ejemplo de temas especializados o de noticias que uno mismo haya sio testigo, así como opinar e incluso burlarse de las noticias de los grandes periódicos y desmentir desinformación cuando uno tenga pruebas...

Si te animas también a mandar un artículo con base a los post publicados en Bloguerlaw adelante... la publicación ya esta cerca

Gonzalo

1 de agosto de 2009 2:50

Gaviota

José Ramón. Como siempre, gran ingreso este. Considero que la función del blog no se detiene únicamente en la órbita del flujo de información, pues ésta ya fluía en la red, de una u otra manera, sin necesidad de los blogs. Creo que, a diferencia de los medios tradicionales, los blogs permiten identificar posturas, opiniones y tendencias, que no son fácilmente identificables en diarios, revistas o en canales de televisión.

Sin duda, es un poder. Lo grandioso es que es un poder difuso y controlado por los mismos consumidores de la red, quienes aportan, critican, opinan, publican.

Lástima no contar con tu presencia en Bogotá, pero sin duda que eres parte integral de todos estos proyectos, y te tendremos muy presente en el evento.

Muchos saludos.

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