martes, 17 de marzo de 2009

Estreñimiento Mental: Mal de escritores y Blogeros

Hablo de una situación que a veces pasa. Hay días en los que hay que hacer mucha fuerza, pensar mucho, cambiar de idea, desechar temas, para poder lograr escribir algo decente e interesante.
No ocurre siempre por fortuna, pero cuando ocurre, siente uno una angustia tan profunda, una sensación de brutalidad extrema, de ausencia infinita. Piensa uno que no puede parir ninguna idea inteligente, que todo lo que piensa son bobadas, y a veces, en medio de esos pensamientos, lo recorre a uno un miedo ancestral a quedarse bruto a que se le evapore la masa encefálica a quedar hecho un ente.
Sé que parece exagerado pero no lo es. El estreñimiento mental es tan duro, literal y figurativamente hablando, como el estreñimiento digestivo solo que mas angustiante, pues acá no hay papaya, pitaya o leche de magnesia que haga que las cosas fluyan.
Para combatir este síndrome creo conveniente apelar a la tranquilidad, intentar, porque lograrlo es muy difícil, estar sereno, leer con tranquilidad y permitir que la fluidez vaya apareciendo, conforme la tranquilidad tome posesión de cerebro y alma. La angustia lo empeora todo. Recomiendo respirar profundamente, leer algo banal, salir y comerse algo, cambiar de espacio, tomarse algo caliente, hablar con alguien, observar en silencio, pero lo más importante, reconocer que se padece el estreñimiento mental. Aquí la negación lo agrava todo, por eso hay que ser humilde y reconocer con dignidad que hay un taco cerebral, una obstrucción ideativa. Recomiendo reír. La risa funciona, porque como la respiración, relaja y para que lo estreñido afloje hay que relajar, porque hacer fuerza en exceso, recurrir el pujo mental atrofia.
Mientras el estado de estreñimiento mental ocurre, suele suceder aunque no con frecuencia, que alguna buena idea se cuele por allí. Cuando eso pasa es frecuente que la idea sea olvidada, desechada y tratada como basura. Ojo con eso, pues creo que en ese estado es favorable anotar registrar lo que se vaya ocurriendo por absurdo que parezca. Haga el ejercicio y verá que al menos, cuando fase obstructiva acabe, podrá reírse de lo absurdo del ser humano de los vericuetos de la mente.
Este es un mensaje de aliento a quienes padecen de este síndrome. No crean que el mundo se acabó; la vida sigue y el mundo de las ideas sigue moviéndose y rodando por las circunvoluciones de nuestros cerebros. Solo recuerden calma y risa son el remedio.

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