jueves, 15 de enero de 2009

¡Habemus ganador!

Si señores (y señoras, claro está), ya tenemos ganador de la primera edición (esperemos que puedan ser muchas más) del concurso "La Entrada del Año", organizado por Blawggers Internacionales.

El post que recibió mayor acogida por parte de los votantes, redactado con un lenguaje sencillo y sin mayor pretensión que la de ser un escrito cordial (a la manera como entiende esta expresión Eduardo Galeano y otros tantos etimólogos mas: la acción de volver a pasar por el corazón), trae a la memoria el recuerdo de uno de los más grandes filósofos del Derecho en Latinoamérica, quien según lo expuesto por el autor de la entrada, dejaba notar su grandeza a través de su encomiable humildad.

Como ya muchos habrán caido en la cuenta, el premio a La Entrada del Año 2008, es para el post "Recordando a Nino", publicado por Alberto Bovino en su blog "No hay Derecho".

Para Alberto, colectivero de BI, y uno de los personajes más reconocidos en el ambiente blawggero de habla hispana, nuestras más sinceras y merecidas felicitaciones. Podríamos decir que este premio simbólico no sólo recompensa uno de sus escritos, sino también, su prolífico y constante trabajo como blogger y en favor de la escena bloggera.

A continuación el texto de "La Entrada del Año 2008":

(Nota:Para acceder a la entrada original publicada en "No hay Derecho", sólo debe hacerse click en este enlace.
Recordando a Nino
-Sobre colores y un profesor extraordinario-


En mi último año de carrera de grado tuve la inmensa suerte de poder anotarme en una materia electiva con Carlos Nino (segundo cuatrimestre de 1990). La materia, que era bimestral, se llamaba "La legítima defensa". Nos habíamos anotado juntos con Alejandro Álvarez, quien, como yo, entonces era ayudante-alumno de Julio Maier.

Desde el principio del curso dos cosas me llamaron la atención. En primer término, siempre que el prof. Nino debía mencionar un color elegía colores tales como el rojo, marrón o rosado. Muchos se pregntarán qué tiene de particular esto. Lo que lamaba la atenciónera que Carlos Nino pronunciaba las "erres" de una manera casi ininteligible (maggrgggrgón, grrrgrrgojo). Pero eso no parecía molestarle, o acaparar su atención.

Lo que sí concentraba su energía era la exposición, argumentación y fundamentación de ideas, principios y consecuencias de carácter normativas. En este aspecto, pocas veces pude ver cómo un profesor motivaba tanto a los asistentes al curso mediante el debate continuo, el análisis crítico y el presupuesto de no dar nada por supuesto.

Y si algo le resultaba particularmente interesante, era la posibilidad de debatir con quien lo contradecía, y no con quienes estaban —o pretendían estar— de acuerdo con sus ideas. En mi caso, yo hacía, en muchas ocasiones, de contradictor respecto de lo que Nino decía que Sancinetti decía —con Sancinetti muchas veces tenía que hacer lo mismo—, a pesar de que jamás estuve de acuerdo con la teoría de la imputación de MS.

Afortunadamente, a medida en que el curso avanzaba se hablaba cada vez menos de legítima defensa y cada vez más sobre teorías de la imputación y fundamentos del derecho penal. Sin embargo, para aprobar el curso debíamos escribir un paper sobre ese tema, esto es, la legítima defensa. Un día nos acercamos a Nino al final de la clase y Ale Álvarez le pidió para escribir sobre teorías de la pena, mientras que yo le pedí para escribir sobre su trabajo La huida frente a las penas, que estaba por ser publicado en "No Hay Derecho". El trabajo comentaba críticamente el entonces reciente libro de Zaffaroni "En busca de las penas perdidas", y dio origen a un fructífero debate (ver ¿Vale la pena?, en "No Hay Derecho").

En la clase final, después de entregar los trabajos y las notas se quedó cerca de una hora en el pasillo discutiendo con los dos, con un entusiasmo digno de otros interlocutores pero no de nosotros. Ese día confirmé mi valoración de las extraordinarias cualidades docentes de Carlos S. Nino.

Un par de años más tarde —ya recibido—, lo invitamos a uno de los Congresos Nacionales Universitarios de Derecho Penal y Criminología (creo que al de santa Fe o Rosario), organizado por estudiantes y graduados jóvenes (mejor dicho, recién graduados, porque yo no daba en la categoría de "graduado joven").

No recuerdo por qué motivo se lo invitó a una de las cuatro comisiones temáticas, que trabajaban simultáneamente, en vez de pedirle que interviniera en una de las conferencias plenarias. Por supuesto, eso no planteó ningún problema para él. Cuando llegó, pensaba que se encontraría con un pequeño grupo de obsesivos de alrededor de cincuenta personas. Al enterarse de que había más de mil asistentes, entró en una especie de orgasmo académico. Cuando le tocó exponer en su Comisión, las tres comisiones restantes quedaron vacías y prácticamente todos los asistentes nos apretujamos para escuchar su conferencia.

Los más irreverentes —que fueron quienes más discutieron con él— lo corrían por izquierda todo el tiempo. Pocas veces fui testigo de un hecho académico tan extraordinario, y de un expositor ya consagrado que disfrutara tanto debatiendo con estudiantes y jóvenes graduados a quienes nos dio una magnífica lección sobre humildad y respeto por el disenso.

Un año más tarde, mientras estudiaba en New York, me enteré de su fallecimiento. Recuerdo el terrible dolor de uno de sus discípulos, mi amigo Roberto Saba, compañero de la Facultad y el único "nínico" de "No Hay Derecho". Ese día perdimos a un familiar, a un maestro, y a un profesor extraordinario.

Alberto Bovino


*****


Las cuentas claras y el chocolate espeso: los números del concurso

La siguiente es la ficha con el resultado final de la votación por "La Entrada del Año 2008":


(Hacer click sobre la imagen para ver en tamaño completo)

Recuerden que como parte del reconocimiento al ganador y a los finalistas del concurso, mantendremos un enlace permanente desde la sidebar del blog a un widget con links permanentes a los textos originales de sus entradas.

De nuevo a todos, a los blawggers finalistas, a los lectores de BI quienes participaron activamente de este concurso nominando y votando por sus entradas favoritas, nuestro profundo agradecimiento: sin temor a ser repetitivos tenemos que decir que esta actividad no hubiera sido posible sin el desinteresado concurso de todos ustedes.

4 comentarios:

Gonzalo Andres

Felicitaciones a Bovino y Carlos Javier, realmente merecido el reconocimiento, un post sencillo pero con gran contenido sentimental en recuerdo de este gran profesor argentino... Abrazos y a celebrar...

Gonzalo

ABovino

Queridos amigos:

Ésta es la segunda vez que me quedo sin palabras en público. Debe ser mi edad. En serio, muchísimas gracias, no sé que decir. Yo voté por "Cómo estudiar derecho sin hastiarse", a pesar de que el irreverente de Tomás Marino nos pega duro.

Ahora en serio, esto me ha dado una grandísima alegría (me refiero al reconocimiento por la entrada sobre Nino, pero también al hecho de pertenecer a esta comunidad virtual). Y si esa entrada escrita en No Hay Derecho virtual a un extraordinario profesor que, entre otras cosas, apoyaba con entusiasmo a la verdadera No Hay Derecho, sirve para recordar que Carlos Santiago Nino no sólo era un profesor extraordinario sino, además y especialmente, un espléndido ser humano, me alegro más todavía.

Sigamos recordando a Nino entonces.

AB

PS: ¿Se imaginan a Nino blogger? Sería magnífico.

Gaviota

Merecido premio. Un muy buen post, y arrasó con las votaciones. Felicitaciones a Alberto Bovino por el reconocimiento a un muy buen trabajo.

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